Hay distintas maneras de gestionar el miedo, porque el miedo no es nuestro enemigo, es nuestra alarma.

Hay distintas maneras de gestionar el miedo, porque el miedo no es nuestro enemigo, es nuestra alarma, la que nos pone en alerta para protegernos y por tanto, aunque pueda ser desagradable sentir miedo, ser conscientes de su función, ya es una primera manera de empezar a gestionarlo.

Se puede gestionar desde la MENTE, hablándole y despertando nuestra consciencia, desde los PENSAMIENTOS y desde el CUERPO y lo mejor, combinándolo todo.

¿Y sabéis qué se puede hacer con el miedo? Invitarle a tomar el té y hablar con él. Lo que vais a leer es una posibilidad de diálogo INTERIOR que tendría nuestro MIEDO con nuestra MENTE:

El impulso de miedo le dice a la mente:

MIEDO: Tengo miedo y quiero expresarme y tú no me dejas, te pasas el día calculando y anticipando y me tienes maniatado y amordazado. ¡¡Te voy a arrasar para que puedas darte cuenta de que sirvo para algo y no soy tu enemigo!!

MENTE: ¡¡Pero Miedo, si eres una amenaza para mi felicidad!! Me tienes bloqueada, parada, eres más un problema que otra cosa. Estoy harta de que me pongas en esa tesitura de estar pensando en el “y si…” y en el “y si no”. ¡¡¡No te quiero en mi vida!!! ¡¡¡Entérate de una vez!!!

MIEDO: Pues te diré algo, menos mal que te tengo cogida y luego me lo agradecerás, porque conmigo estás a salvo. Te quedas donde ya sabes y conoces, ya lo controlas, siente que bien que estás aquí, sin nada que temer, no te arriesgues, no merece la pena tanto sufrimiento, tanta lucha y esfuerzo, para luego, ¿qué? ¿Otra desilusión más? ¡Yo sólo quiero cuidarte y parece que me odias!

MENTE: ¡No te aguanto más! ¡Te desprecio, Miedo! ¡Me das asco! ¿¿Qué tengo que hacer para que te calles??

MIEDO: ¿Realmente es eso lo que quieres, Mente, que me calle? ¿Quién te protegerá entonces? Estarías perdida sin mí. Te he salvado de múltiples riesgos y situaciones. No sé cómo puedes ser tan inconsciente.

MENTE: ¡Y yo! ¡Cuántas cosas me he perdido por hacerte caso! ¿Qué podría haber conseguido si no te escuchara y te sintiera agarrándome y no dejándome ser libre? Sí, es verdad que me ayudas, ¡¡pero tienes demasiada fuerza y a veces lo único que haces es ponérmelo más difícil, haces que pierda la confianza en mí, que me haga pequeñita, que sienta que no puedo, por ejemplo ahora, haces que no pueda hablar con personas que podrían ayudarme en mi red de contactos, porque estás diciéndome que hago el ridículo, que parezco una pedigüeña, que se van a burlar de mí, o me bloqueas en la entrevista y todo el inglés que llevo practicando en el último mes se me atraganta en la garganta cuando te escucho decirme que si no me estoy dando cuenta de lo bien que lo hacen los demás!! ¿Y de qué me sirve que me hagas todo eso?

MIEDO: Vaya, Mente,… lo siento, si te escucho bien parece que no te ayudo…yo no pretendo hacerte daño, pero realmente creo que te puedo ser de utilidad… al menos, eso he sentido muchas veces. Desde cuando eras pequeña te acompaño y creo que juntos hemos conseguido llegar hasta aquí mejor que si no existiéramos. Así que dime, ¿cómo puedo ayudarte? ¿Cómo necesitas que te hable y te trate para sentirte ayudada por mí?

MENTE:Necesito que estés ahí advirtiéndome, pero con respeto, sin machacarme ni amordazarme, sin crear una barrera entre lo que quiero y las capacidades que necesito para lograrlo. Por favor, Miedo, baja la barrera, ¿qué necesitas para confiar en que te escucho, en que sé que estás para ayudarme?

MIEDO: Que no quieras que me vaya cada vez que aparezco…

MENTE: Pero yo necesito sentir que sólo estás en forma de red, pero que también confías en que sí puedo hacerlo.

MIEDO: ¿Y cómo sé que me escuchas si me ignoras? ¿Cómo puedo protegerte así?

MENTE: Te escucho, te tengo en cuenta, te valoro y sé que sin ti no podría vivir y te lo agradezco, sólo que también creo que puedo hacer lo que a ti te da miedo y eso no significa que no valore tu opinión. De hecho, lo haré, poniendo atención a lo que me indicas, siendo más precavida. Por ejemplo, ahora que estoy en el proceso de búsqueda, sé que me estás diciendo que no improvise, que me prepare las entrevistas, que aprenda y no baje la guardia. Y lo haré, ya lo estoy haciendo, ¿no me ves? Estoy aquí tomando un té contigo. Y me ha gustado hacerlo. Gracias, Miedo, por avisarme, pero también te pido que no me lo recuerdes tanto porque ahora lo que necesito es que dejes espacio a esa parte de ti que me permite actuar con cuidado.

YMS, 2019.